El Jade es una piedra envuelta en misterio y significado a lo largo de la historia. Civilizaciones antiguas de Asia, América y Europa lo consideraban un mineral sagrado, capaz de otorgar protección, prosperidad e incluso la inmortalidad. Desde emperadores chinos hasta chamanes mayas, el Jade ha sido protagonista de mitos y leyendas que reflejan su valor espiritual y cultural. Por ejemplo, una de las leyendas más fascinante provienen de China:
Cuenta una leyenda que hace mucho tiempo, en la antigua China, los cielos estaban gobernados por los poderosos dragones celestiales, seres sabios y protectores de la humanidad. Entre ellos, uno en particular tenía un corazón noble y un profundo amor por los humanos.
Desde lo alto, este dragón observaba con tristeza cómo una aldea pacífica sufría a causa de una gran inundación. Los ríos, desbordados por lluvias interminables, amenazaban con arrasar las casas y los campos de los aldeanos, dejando solo desesperación a su paso.
Compadecido por la difícil situación de los humanos, el dragón decidió bajar de los cielos y ayudar. Con sus poderosas garras y su aliento celestial, creó diques y desvió el agua para que la aldea no fuera destruida. Pero su acto de compasión tuvo un costo. En su esfuerzo por contener las aguas, el dragón sufrió una herida mortal. Sus fuerzas comenzaron a flaquear y, sabiendo que su final estaba cerca, dirigió su mirada al cielo una última vez.
Con un suspiro profundo, una sola lágrima rodó por su rostro y cayó suavemente sobre la tierra. Los aldeanos, testigos de su sacrificio, se apresuraron a acercarse. En el lugar donde la lágrima del dragón había tocado el suelo, encontraron una piedra hermosa y brillante de un intenso color verde. Comprendieron entonces que aquella gema no era una simple roca, sino la esencia misma del dragón, una muestra de su amor y protección eterna.
Desde aquel día, el Jade fue considerado sagrado en China. Se decía que quienes lo poseían serían bendecidos con sabiduría, fortaleza y protección. Emperadores, sabios y guerreros llevaban Jade como símbolo de poder y nobleza, y hasta hoy en día, esta piedra sigue siendo apreciada como un tesoro celestial, nacido del sacrificio de un ser divino.